El viaje del Sporting a Zaragoza comenzó bien por la calurosa acogida que dieron los aficionados a la plantilla y terminó aún mejor gracias al 1-3 que rompe la mala racha del cuadro de Manuel Preciado. La Virgen del Pilar se cubrió de rojiblanco por momentos gracias a las peñas que se encontraban casi por cualquier esquina del centro de la ciudad.